La Coctelera

Thenine

Todo lo que no se me hace crecer

Verdad de la buena

Reproduzco aquí esta genial entrada en Disculpen las Molestias (recomendado 100%), que está extraida de un comentario que hizo un usuario de Barrapunto en esta noticia , a propósito de la situación de los programadores en España, pero que facilmente se puede extrapolar a muchos otros ejemplos de puestos de trabajo, para empezar el mio, asi que como me he sentido aludido directamente...copio y pego

¿Cómo es posible pues que en otros países a nuestro alrededor cobren el doble que nosotros, con un coste de la vida similar?

España: se valora al pelota, al sobrino de Minglanillas y al cuñado del concejal. El que saca trabajo adelante recibe… más trabajo por el mismo sueldo.

Mundo civilizado: se valora al empleado productivo. Se le valora pagándole más dinero.

España: Hay sub-sub-sub-contratación acompañada de nepotismo. Yo subcontrato, tú subcontratas, él subcontrata. Subcontrato a la consultora de mi cuñado, que subcontrata a la consultora de su primo que subcontrata a la ETT de su compañero de pupitre.

Mundo civilizado: Los empleados fijos están en plantilla. Cuando es necesario, se trae a un consultor que es *AUTÓNOMO*, trabaja por su cuenta.

España: En la ETT del caso anterior trabajan nueve personas con baja cualificación y un iluso que en dos años se mudará a Londres.

Mundo civilizado: Se contrata gente experta. Se hacen varios exámenes técnicos a cada candidato antes de contratarle. Si por casualidad se cuela alguien incompetente se le pone en la calle de inmediato.


España: La gente quiere un trabajo ‘de lo suyo’ en su pueblo, si puede ser en su barrio.

Mundo civilizado: La gente se desplaza a donde haga falta.

España: Largas e improductivas jornadas de trabajo. 14 horas en la oficina tomando cafés y despotricando de los jefes.

Mundo civilizado: Se trabaja de 9 a 5. Estrictamente, ni un minuto más. Se *TRABAJA*, no se mariposea por la oficina.

España: Un equipo está compuesto por el gerente, el aspirante a gerente, el jefe de proyecto, el adjunto al jefe de proyecto, dos analistas, cuatro analistas programadores y diez becarios.

Mundo civilizado: Un equipo está compuesto de nueve programadores, un becario y un jefe.

España: Hay muchas, muchísimas universidades y ningún premio Nobel. Todas las universidades quieren publicar en todos los campos.

Mundo civilizado: Harvard, el MIT… un premio Nobel tras otro. Se elige una línea de investigación y se invierte *MUCHA* pasta en ella.

España: Hay muchas trabas a la creación de empresas. Los ‘Business Angels’ y el capital riesgo son inalcanzables para estudiantes y recién graduados.

Mundo civilizado: Los muy ricos invierten en start-ups de base tecnológica sin miedo.

España: Se aspira al funcionariado.

Mundo civilizado: Se aspira a fundar una empresa y triunfar a lo Bill Gates.

España: Se trabaja en cascada. Escribir Words y PowerPoints se considera “sacar trabajo adelante”.
Mundo civilizado: Se trabaja con metodologías ágiles.

España: Ser programador con 7 años de experiencia es ser “un fracasado” que no ha sabido trepar.

Mundo civilizado: Ser programador con 7 años de experiencia se paga muy bien. Se te considera un profesional completo.

España: Se compra software para hacer favores, repartir el pastel. Yo te subcontrato el software y tu le compras el hardware un 10% más caro a la empresa de mi cuñado.

Mundo civilizado: Se compra software para mejorar la productividad, para hacer más en menos tiempo y con menos gente.

Un antiguo compañero de trabajo extranjero tenía una hipótesis (polémica y hasta demagógica) acerca del porqué de la “cultura de trabajo” española: la hemos heredado de la dictadura. Entonces lo importante eran los contactos. España era una economía cerrada que ni exportaba ni importaba y había que decir a todo que sí. El éxito de un negocio radicaba en el apoyo del régimen. Ahora seguimos comportándonos igual, pero ya no sirve. Competimos, estamos en la UE, a los españoles se les puede seguir vendiendo mierda a precio de oro porque es a lo que nos han acostumbrado toda la vida, pero la mierda cara no se exporta muy bien.

Yo tengo fe. Se ve luz al final del túnel. Poco a poco, tímidamente, se empiezan a ver ofertas de trabajo ‘civilizadas’ en España. Son casi todas de empresas extranjeras con oficia aquí, o de algún emigrante retornado. Alguna hay. Muy pocas, quizá cuatro o cinco al mes. Hay esperanza.

Que venga una crisis y que se lleve por delante a las empresas “Cuéntame”. Que venga una crisis y sólo sobrevivan las empresas que trabajan de manera civilizada. Que los grandes pseudomonolios aprendan de esa crisis y se abandonen las costumbres improductivas. Que algún estudiante del Instituto de Empresa lea este post y lo fusile en el blog que supuestamente escribe su profesor.

Hay esperanza para nosotros.

1 comentario

  1. Magnifico post
    Un abrazo
    raçul

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