La ceguera del que no quiere ver
Hoy estaba leyendo el periodico y me he fijado en una noticia que me ha chocado: El club de futbol Levante hace 2 años que no paga a sus jugadores, y sin embargo algunos de ellos reciben multas del propio club por comportamientos antideportivos. ¿El mundo está loco? ¿Al jefe se le ha ido la olla? ¿Suena irónico, no es cierto? A mi al menos me lo pareció así.
Leyendo un poco más, concretamente sobre el jugador multado y sus declaraciones descubres que todo es del color según el cristal a través del cual se mire, ya que si bien estos señores están sufriendo una flagrante violación de sus contratos pactados con la empresa que gestiona el club, y a la que no quiero quitar importancia, lo cierto es que cuando me he puesto a leer algunas cifras me he sentido un poco engañado.
Me explico: en el dramático caso de Moustapha Riga el club apenas le ha pagado el 20% de su sueldo en 2 años, y le debe cerca (redondearemos) de 1 millon de euros. Si esa cifra corresponde al 80% no satisfecho mis cuentas me dicen que este señor ha percibido la nada despreciable cantidad de 250.000€ en todo este tiempo. Y todavía se atreve a calificar su situación con semejante adjetivo: dramática. En fin, para que decirlo de otro modo, en sus pantalones quisieramos vernos el 99% de españoles cobrando más de cien mil euros anuales y que encima nos debieran ese pastón que jamás veremos ni en pintura (aunque nuestras hipotecas se acerquen peligrosamente...).
Señor desamparado a.k.a. Riga: Si yo me dedico a soltar cortes de mangas a mis clientes y a tocarme las narices en mi trabajo (tanto que no solo no llego a los objetivos, sino que me veo obligado a descender de categoría profesional) mi jefe no es que vaya a decidir dejar de pagarme, es que me va a despedir. Por favor, pise ustéd el bendito suelo valenciano porque obviamente está flipando a demasiadas revoluciones.
Solo es una pequeña reflexión para un dia en el que me siento aún más agraviado por un deporte que no respeta mi corta inteligencia.
Que me ha dado por pensar: o estos tios son unos psicópatas con un sentido de la ironia más fino y afilado que el garfio del capitán, o son unos borrachos descerebrados...y aunque a veces pienso eso de cualquier futbolero, por ejemplo, cuando el chimpancé de mi vecino se puso a celebrar la victoria del Real Mandril el domingo por la noche cuando yo estaba casi durmiendo en el sofá, después de reflexionarlo he decidido que no, que estos tios lo que son es muy pero muy cuerdos.


